La diabetes para los no diabéticos

Desde hace muchos años la diabetes ha estado presente en mi familia. Tengo clarísimos recuerdos de mi abuelo, tomándose la glucosa, peleando consigo mismo por comerse sus amadísimas papas saladas. Recuerdo a mi mamá y mis tías regáñandolo cuando lo veían a hurtadillas con algo dulce en su mano. Pero aún así, la dieta de la casa siguió siendo igual, en el plato siempre hubo arroz y papa o plátano, había jugo, habían postres y dulces de frutas, habían cumpleaños con almuerzo, torta y postre… pero faltaba algo, faltó que todos estuviéramos en la onda diabética también.

Mi mamá estuvo muy enferma a comienzo de año. Hasta enero/20 nunca se me había pasado por la cabeza su diabetes. Contaba con que era juiciosa y hacia su tarea. Claro, en un paseo que tuvimos hace un año, tuve algo de alarma con la dieta gringa que tuvimos una semana, pero pues nada pasó, y de nuevo, yo asumí que ella hacia su tarea. Luego vino la otitis.

Una otitis en una persona con salud “normal”, no es mas que eso, una otitis. Ahora, en fin de año estábamos en la finca, igual: desayuno con chocolate, panes y mermeladas, almuerzos y comidas con carbohidratos, jugos y postre, salidas a comer helado, un traguito por la tarde… Y nadie pensaba en la diabetes de mi mamá. Ni siquiera ella misma. Le dio otitis, y entendimos la gravedad de la diabetes.

Y es que la diabetes de un miembro de la familia, es la diabetes de toda la familia. A partir de ahí yo entendí que la diabetes es una enfermedad solitaria, excluyente y odiosa. A veces obliga a la gente a aislarse, para evitar la tentación. Otras veces, les causa tristeza o añoranza. Pero lo usual, es que si no han tenido una repercusión fuerte de salud, por otra enfermedad, los diabéticos vayan por su vida sin preocuparse ni ver la magnitud de su condición.

Mi mamá estuvo hospitalizada 2 veces, cada una 15 días por una otitis. Luego de eso, tuvo una mini cirugía en donde le sacaron unos pólipos causados por la otitis, y finalmente a finales de marzo, logró mejorarse. Diagnóstico que nos confirmaron en junio. O SEA, TODO ESTO POR LA DIABETES.

Así, es que, pensando en el Covid-19 y la diabetes, es fácil entender, desde esta experiencia, porque puede ser letal. La diabetes no deja recuperar a las personas fácilmente, y por tanto una “simple gripa” puede convertirse en una “crónica neumonía”.

Por eso es que, si hay un diabético en la familia, toda la familia es diabética. Ahora siempre tenemos opciones sin azúcar en casa, el menú es apto para todos, si no se logra, se controlan porciones, se revisan los resultados de glicemia. Activamente, todos participamos del tratamiento, para que mi mamá no vaya sola con su enfermedad, por que esa enfermedad no solo la afecta a ella, sino a todos nosotros.

COVID: Lo que añoro y lo que se me pasa

Digamos que en esta casa, tenemos a la policia de la bioseguridad al 100% en mi cabeza. Mi enorme gusto por seguir las normas, hace que para mi la bioseguridad sea el mundo seguro en el que me muevo.

No obstante, dudo permanentemente. Veo post en facebook, en los grupos en los que estoy, miro fotos en instagrama de personas en sus fincas en tierra caliente, oigo historias de fiestas o amigos, pienso en la importancia de seguir la vida y volver a lo que éramos antes. Y dudo.

Acá por lo menos, tenemos zapatera, una zona de cuarentena donde se dejan las cosas hasta que nos acordamos que llegaron. No entra nadie de afuera diferente de la nana que viene un par de días a la semana a ayudarnos con algo de oficio y con mi hija. En casa está mi mamá, que es quien está al frente del área de gestión de la niñez. Y ya. Somos 4: mi esposo, mi hija, mi mamá y yo que llevamos encerrados desde marzo.

Añoro ir a la finca en Sesquilé y en Apulo. Añoro ir al centro comercial de compras: no es igual por internet… Añoro oir mis audiolibros en el commute de ida y vuelta a mi casa. Añoro salir a almorzar o comer. Añoro ir al salón de belleza. Lo añoro, pero pienso en mi mamá que es población vulnerable por ser mayor, tener hipertensión y ser diabética, y se me quitan las ganas. Pienso en mi hija chiquita, y se me pasa, Pienso en mi esposo, y se me pasa.

Y se me pasó.

Esperemos salir de julio y llegar a agosto. Esperemos que la cura llegue en diciembre. Esperemos que nos vacunen.

Los 4 años

Mi mamá me hizo caer en cuenta que hacía rato no escribía sobre mi hija. Realmente, la memoria no es tan prodigiosa, y tener la posibilidad de recordar vívidamente sin ayudas, es un don de pocos… por mi parte, los recuerdos se desvanecen rápidamente, por miles de razones, y por eso, creo que es buena idea recordarlos acá.

MI hija cumplió 4 años en mitad de la cuarentena. Yo tenía planeado una fiesta casi que de despedida de jardín, en una granja, con toda la temática de la granja de Zenón…. pero no se pudo… hicimos un cumpleaños en familia. Mi mamá, mi esposo, mi hija y yo. Su Ponque escogido fue de my little pony. La decoración la reciclamos. Con mi hija, abrimos la caja de las fiestas pasadas, y usamos la decoración de Winnie the Pooh, que por cierto se quedó varios días por ahí puesta. Hubo regalos: de los favoritos estuvieron el carro de control remoto de rayo McQueen, el micrófono dorado, el libro del tragasueños, la cámara de fotos.

A esta edad, de los juegos favoritos está jugar a los ninjas, a los pokemones, a los súper héroes, a guardia del leon, hacer carreras de caballos donde ella es tormenta y yo relampi. Le encanta jugar a las escondidas y se queda súper callada y en buenos escondites, aunque solo sirvan una vez, porque siempre vuelve al mismo. Le encanta correr.

Estuvo altamente impresionada por las nuevas aspiradoras: la iRobot y la karcher. Les pareció un gran plan perseguirlas y llevarlas por la casa. Con su abuelita juega mucho al zoológico con las máscaras de tigresa cristal, y el venadito Bambi.

Su libro para dormir favorito ha sido tragasueños, y ya se sabe la invitación para dormir.

Ahora solo nos bañamos las dos juntas. Se lava el pelo día de por medio sin pelear. Sale de la ducha caminando con crocs. Le enseñamos, porque su Abi no podía seguir saliendo con ella alzada.

Tuvo su primer castigo en la cuarentena, que fueron dos horas sin tv. Estuvo super triste. Yo también, me dio tristeza oírlo llorar. Pero a lo hecho pecho.

Disfrazarse y maquillarse es de los planes favoritos, también maquillarse ella misma, con el espejo y todo.

Primera vez también que tomó su sopa sola. Aunque necia para comer, a trancas y mochas, termina comiendo todo.

Me ayuda a hacer el desayuno el fin de semana. Hacemos arepas, pancakes, huevos, y pone la mesa. Ama el helado y el chocolate. Las donas son una gran debilidad, igual que la pizza margarita. Come kibbes y empanadas con gusto.

Sus programas favoritos son: la guardia del leon, booba, pequeño pony, miraculous, Jorge el curioso, blipping (hasta lo sabe deletrear). Maneja perfecto Netflix y prime tv. Ya tocó poner control parental. Pone sus propios dvds.

Le gusta el milo, un poco caliente, un poco frío. Milo tibio. CuNdo no quiere comer mas dice que está satisfecha o que prodibido la comida, y hace un sigo x con los dedos índices.

La terminación de vuelta canela. Ha sido súper triste para mi. Desde desprenderse de sus amigos, cambiar sus rutinas, fue tenaz. Yo tenía muchas expectativas, y todas a la caneca con la pandemia. Igual el grado fue muy lindo y tierno. Mi hija estuvo muy contenta. Mi recuerdo es un gran mural en casa de sus trabajos. Este tema amerita post propio.