Una carta a la mamá de Felipe*, el niño que le dice popó a mi hija y le pega con un tambor

*El nombre ha sido intencionalmente cambiado.

Estaba a punto de dormirse. De repente, me mira, y me dice: “Felipe* me pega con el tambor, y me dice popó“.

Yo, atónita, esculqué en el fondo de mi cabeza, cómo responder en estos casos. Lo había leído en el libro… ¿pero dónde? Lo había oído en una de las charlas del jardín, pero qué era lo que debía responder…

Un microsegundo después, le contesté: “¿y cómo te sentiste?” (Becky Bailey se apoderó de mi…)
Me dijo: “Tiste” (sin la r)…

Nuevamente me congelé, tenía que darle una respuesta…

“Hija, yo sé que te sentiste triste, si vuelve a decírtelo, tienes que <<Apretar los puños, levantar la quijada, y (hubiera querido decirle que pegarle, pero…) y le dices con fuerza: No me gusta que me digas popó, yo soy una niña, y me llamo…>>, y vas a ver que no vuelve a molestarte. Si te molesta de nuevo, le dices a la profe corriendo”.

Mi hija me veía con cara de procesamiento de información. No hablamos mas de eso esa noche.

Al día siguiente, tuve que llamar a la profe. Sorprendentemente, lo hice bien, y ella va a averiguar, si hubo algún incidente… Por eso, esta carta es para la mamá de Felipe*

Mamá de Felipe*,
Desde que yo supe que estaba embarazada, consumí y sigo consumiendo todo tipo de información, que pueda formarme para ser una mejor mamá, y criar un mejor ser humano. Espero que mi hija sea cándida, compasiva, amable, generosa, en fin, que tenga miles de cualidades positivas que le permita hacer de nuestro planeta un mejor lugar y la hagan una mejor mujer. Ahora, no todo es rosa, y entre el deseo y la realidad, hay una brecha que se llama vida. Entiendo que no todo el mundo tiene la misma expectativa ni los mismos deseos. Entiendo que no todo el mundo tiene los mismos intereses, y que la crianza, siendo tan difícil como lo es, difiere en cada familia.
Por eso, de manera objetiva quiero contarte que tu hijo le pega a mi hija con un tambor y le dice popó.
Espero que tomes las correcciones que se requieran, en lo que se requiera, por ejemplo, en afianzar herramientas de crianza, enseñar que no está bien decirle nombres a las personas, enseñar que no se dan golpes. Yo sé que mi hija no es una perita en dulce, pero si supiera que le hizo esto a alguien, la reprendería de la forma mas comunicativa posible, y vería al interior de mi hogar para ver en qué fallé que le haya hecho a ella creer quetiene que golpear para poder expresarse, puede que sea falta de lenguaje para expresarse, o falta de empatía con los sentimientos de lo demás niños.

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