Cuarentena covid19 – qué hacemos en casa

En casa, estamos con mi esposo, mi hija y mi mamá. Tenemos varias rutinas a las que nos estamos acostumbrando y poco a poco, vamos dominando. Acá detallo un poco la mía de entre semana.

  • Yo me levanto temprano, tipo 530-6am. Me baño y me arreglo como si fuera a la oficina
  • Maquillaje: he disminuido los productos que uso: primer y base de barra si hay reuniones de juntas, corrector de ojeras, hago mis cejas, línea café en el párpado superior, pestañina, blush y listo. He disminuido: sombras y lipstick.
  • No me falta el perfume
  • Uso jeans todos los días, y mis tops de la oficina. De cintura para arriba es lo que uso para ir a la oficina normalmente.
  • Mi hija se está despertando tipo 7, entonces adelantó algo de su desayuno: su arepa y el huevo revuelto.
  • A las 7 usualmente sale mi mamá y se encarga del jugo de granadilla de mi hija.
  • Mi esposo prepara el desayuno de los adultos de entre semana: huevo duro y chocolyne.
  • Empiezo a trabajar 8am en punto. Tengo alarma para esto.
  • Adapté el cuarto de manualidades de oficina. Literal: voy a trabajar a la cocina. Llevo termo con agua.
  • Procuro programar llamadas desde las 830am
  • A las 1030 tengo alarma para hacer break y tomar café. A veces como queso.
  • A las 12 me levanto a almorzar. Ahí ayudo a mi mamá a poner la mesa y termino de hacer el almuerzo, lo que hubiera pendiente. Almorzamos y hacemos visita en el comedor.
  • 1-130 vuelvo a la oficina de la cocina con un café y refill del termo de agua
  • 3.30 break de la tarde.
  • 5pm el día laboral termina.
  • 5pm el día de familia empieza. Jugamos, nos reímos.
  • A las 730 comemos.
  • A dormir.

Ahora, es importante tener en cuenta que, como dicen los que trabajan conmigo, soy un meme de la cuarentena: mi hija me interrumpe 200 veces al día. A veces durante llamadas. También me interrumpe mi mamá, o el pensamiento del covid y el de repasar mis pasos para pensar si lo hemos cogido o qué error cometimos en los cuidados.

Una carta a la mamá de Felipe*, el niño que le dice popó a mi hija y le pega con un tambor

*El nombre ha sido intencionalmente cambiado.

Estaba a punto de dormirse. De repente, me mira, y me dice: “Felipe* me pega con el tambor, y me dice popó“.

Yo, atónita, esculqué en el fondo de mi cabeza, cómo responder en estos casos. Lo había leído en el libro… ¿pero dónde? Lo había oído en una de las charlas del jardín, pero qué era lo que debía responder…

Un microsegundo después, le contesté: “¿y cómo te sentiste?” (Becky Bailey se apoderó de mi…)
Me dijo: “Tiste” (sin la r)…

Nuevamente me congelé, tenía que darle una respuesta…

“Hija, yo sé que te sentiste triste, si vuelve a decírtelo, tienes que <<Apretar los puños, levantar la quijada, y (hubiera querido decirle que pegarle, pero…) y le dices con fuerza: No me gusta que me digas popó, yo soy una niña, y me llamo…>>, y vas a ver que no vuelve a molestarte. Si te molesta de nuevo, le dices a la profe corriendo”.

Mi hija me veía con cara de procesamiento de información. No hablamos mas de eso esa noche.

Al día siguiente, tuve que llamar a la profe. Sorprendentemente, lo hice bien, y ella va a averiguar, si hubo algún incidente… Por eso, esta carta es para la mamá de Felipe*

Mamá de Felipe*,
Desde que yo supe que estaba embarazada, consumí y sigo consumiendo todo tipo de información, que pueda formarme para ser una mejor mamá, y criar un mejor ser humano. Espero que mi hija sea cándida, compasiva, amable, generosa, en fin, que tenga miles de cualidades positivas que le permita hacer de nuestro planeta un mejor lugar y la hagan una mejor mujer. Ahora, no todo es rosa, y entre el deseo y la realidad, hay una brecha que se llama vida. Entiendo que no todo el mundo tiene la misma expectativa ni los mismos deseos. Entiendo que no todo el mundo tiene los mismos intereses, y que la crianza, siendo tan difícil como lo es, difiere en cada familia.
Por eso, de manera objetiva quiero contarte que tu hijo le pega a mi hija con un tambor y le dice popó.
Espero que tomes las correcciones que se requieran, en lo que se requiera, por ejemplo, en afianzar herramientas de crianza, enseñar que no está bien decirle nombres a las personas, enseñar que no se dan golpes. Yo sé que mi hija no es una perita en dulce, pero si supiera que le hizo esto a alguien, la reprendería de la forma mas comunicativa posible, y vería al interior de mi hogar para ver en qué fallé que le haya hecho a ella creer quetiene que golpear para poder expresarse, puede que sea falta de lenguaje para expresarse, o falta de empatía con los sentimientos de lo demás niños.

7 años

Hay cosas increíbles en la vida, y una de esas es cumplir años.

Por que es que para cumplir años no se necesita sino estar por ahí, a la deriva y andando. Andar vivito y coleando y ya.

Así es como esta página cumple 7 años esta semana. He tratado de recordar varias veces en qué estaba pensando y cuál era mi objetivo en ese entonces, y he llegado a pensar que era una puerta de desahogo, una salida de escape a los miles de pensamientos que se me pasan por la cabeza al día. Ahora pienso que es el momento de darle un nuevo impulso a mi yo digital, a mi yo alterno, a mi yo loco… (chiste interno).

Hoy, mayo 30 de 2018, quiero aprovechar este espacio para re-crear mi yo digital, hacer el show y no pensar constantemente en qué sería de mi si fuera una youtuber, sino darme cuenta de qué es serlo, y ver si es o no lo que quiero.

Vamos a ver. Y como dicen los amigos de Cristina, paw patrol, entra en acción!

Nos vamos a Cartagena… ¿Qué llevar?

Todos los años se hace el Congreso de Infraestructura en Cartagena. Es un gran plan en mi oficina asistir, y siempre va una gran grupo de personas. El año pasado fui con mi barriguita con mi bebé… fue deli, pero me perdí la mitad del congreso, por andar durmiendo y escapando de los mosquitos…

Este año con mi bebé, hicimos un gran paseo familiar mi asistencia al congreso. claramente no quería ir sin ella, por lo que en vez de quedarme en un super hotel, pedí esa platica en la oficina y la puse en parte de pago para alquilar un apartamento en Morros, que es por la zona del Hotel Las Américas, que es donde usualmente me hospedaba.

Como soy una freak de las listas, y tener todo anotado me da seguridad, hice una lista de qué llevar en la maleta de mi bebé. En la lista está subrayado en verde lo que debe ir en maleta de mano, porque no podríamos darnos el lujo de mandarla por equipaje, y que la maleta se demore en llegar.lista-cartagena-cristina

Navidad, dulce dulce Navidad

Tisk

Por fin llega mi época favoritísima del año!

Realmente, solo celebrarla en diciembre, hace que no rinda la felicidad que me trae tener navidad. Este año está engallada, porque viene con Cristina… hace muchos años en mi familia no tenemos niños en Navidad. Bueno, por el lado de mi esposo usualmente viene mi cuñada con su hijita y esposo, pero la celebración de la Navidad en su casa no es igual…

Tener a mi bebé hará de esta Navidad, una mas especial e inolvidable que todas las otras que he vivido. Incluso las Navidades con mi esposo, que han sido ya varias y fueron lo máximo, serán opacadas por las que vienen… es que tener la alegría de mi angelito, ver su cara al mirar el árbol lleno de luces, verla jugar con su pesebre para niños, cantarle villancicos…

Por eso en mi casa ya hay Navidad. Desde Noviembre, y será hasta Enero. Porque los meses no son suficientes para celebrar la Navidad!

Se acabó la lactancia

Fue un día que pensé que llegaría mucho más lejos. Mi esposo y mi mamá saben que peleé con las uñas por darle leche materna a mi bebé. Soñaba con ser una mamá medela. Darle la comida más importante de la vida a mi bebé era mi sueño.

No lo logré. Fue muy difícil poder darle lo que alcancé. No fue suficiente y siempre tuve que complementar con fórmula a mi hija. Eso me martirizó. Fue pesadísimo emocionalmente. Fui un fracaso. Pero ya lo asumí y debo aprender a vivir con eso. 

Se me acabó la licencia de maternidad y el periodo de vacaciones que tenía guardado para estar con mi bebé. Y con ese periodo también se acabó la leche… desde los 3 meses y medio de mi bebé más o menos, empezamos a reemplazar las tomas del día con fórmula, todo de la mano de la pediatra de mi hija. Mi bebé lo aceptó súper bien, pues ya estaba acostumbrada al tetero y a la fórmula. Esa disminución en la demanda disminuyó la oferta, contrariando radicalmente las leyes de la economía… ja!

Llega el fin y siento entre felicidad y tristeza. Es como nostalgia. Empezaré dentro de poco a descongelar las onzas de leche que tenía en el congelador y cerraré el ciclo. 

Esta es otra parte de mi vida que es probable que no vuelva a experimentar. No sabemos con mi esposo aún si tener más bebés, entonces es incierto si tenga que pasar por esto otra vez y si de los aprendizajes que tuve, tenga oportunidad de aplicar las lecciones aprendidas. 

Me va a hacer mucha falta tener a mi bebé abrazada mientras le doy de comer. Darle algo que solo yo, por biología, podía darle. Bueno, realmente creo que estoy más triste que feliz. Lo único bueno de terminar esta etapa es poder comer “normal”. Aún sueño con poder darle de comer.