Baby Shower en tiempos de pandemia

Esta es mi experiencia, siendo abogada en Colombia, de cómo organicé un baby shower virtual.

Escoger la Plataforma

Organizar un shower en tiempos de pandemia puede ser retador, principalmente si no hay gente tan tecnológica involucrada. Pensaría uno que luego de 6 meses de estar en casa, haciendo home office, el general de las personas han logrado dominar las herramientas para poder tener el shower. Lo cierto es que no es la regla general…

También está el hecho, que uno no cuenta con que hay tantas herramientas para hacer home office, que a veces, no es un tema de dominar, sino de dominar la herramienta escogida para la actividad.

En mi caso, escogí Teams… Mala elección. No tengo Zoom pago, entonces no era opción. Google Meet me desconfigura mis repetidores de señal de internet, entonces tampoco era opción. Skype, me pareció como old fashion, y realmente ni lo pensé… y pues ahí tenía las opciones. Al parecer Teams varía de plataforma a plataforma, y de usuario Office365 a no pago… En fin, las herramientas no son homogéneas, entonces la experiencia no es la misma.

Conclusión:
Buscaría quien tenga zoom pago, que me regale una invitación. O procuraría que la herramienta escogida sea de uso común, con una mini encuesta previa a los invitados…

El Regalo

Inicialmente, por la pandemia, pensamos en un bono… claro, eso funcionaría si la homenajeada viviera en nuestra misma ciudad… No es así.

Entonces pensé en las actuales plataformas bancarias de cuentas sin costo: Nequi y Daviplata. Pensé que eran comunes y todos las conocían y usaban. Resulta que no. Fue un enredo. De 9, solo usaron las herramientas 2. El resto, por transferencia a mi cuenta de ahorros old fashion.

Eso sí, estuvo bien que la mamá tenía una de las plataformas!

Conclusión: La buena y conocida transferencia bancaria funciona. Meterle “nueva plataforma” es una bobada. No se necesita…

Las Actividades

En los baby shower sin pandemia, tenía varias actividades previamente probadas, que me encantaban y funcionaban muy bien: (consejos a la mamá, pintar bodies, medir la barriga), pero virtual, tuve que hacer research…

Habían varias ideas, y así me fue:

1. Marcadores de Fotos, para cada mes y eventos especiales: Para las invitadas que tuvieron tiempo o “se les da el diseño” o tienen hijos, funciona bien. Es un bonito regalo, pero, tiene peros…
2. Pantalla con palabras para la mamá y para el bebé. Recientemente estuve en una charla de mi oficina, que por cierto me pareció un hit, y se utilizó una plataforma muy chévere. Se llama Menti.com Ahí hicimos una sesión de 10 minutos para escribir palabras, frases cortas y, en general, compartir los resultados entre todas las asistentes. Al final queda la presentación con le resultado final. Bonito recuerdo.
3. El precio es correcto. Esta fue la primera actividad, y rompió el hielo. Nos reímos mucho. Con anterioridad hice una presentación con diferentes artículos de bebé, y la dinámica era que presentada cada imagen, se trata de averiguar el precio, y luego sale un precio “sugerido”. Lo mas chistoso fue concluir que un chupo vale lo mismo que un bodie de bebé.

Había otra que me hubiera gustado hacerla, pero nos quedamos cortos de tiempo: era jugar stop con tema de bebé. Pensé en unos 3 turnos, y reírnos…

Qué faltó? Faltaron los premios!, pero la verdad no se me ocurrieron.
Conclusiones: Amé esta parte, y le quitó a la reunión lo que menos me ha gustado de la socialización virtual, el que todos hablan al tiempo, y los que se quedan callados toda la sesión. También me gustó mucho que quedaran recuerdos de la reunión.

SNACKS Y DECORACIÓN

Esta es de mis partes favoritas de los eventos. Pensar en el tema, en cómo adornar, qué comer, con qué brindar…

Primero, sobre la decoración, ya tenía claro que iba a comprar uno de los kits para decorar que ahora se envían a casa en una caja. Lo hice con una amiga, que desde antes de la pandemia, me había ayudado con las decoraciones. La imagen base la saqué de freepick, hice las invitaciones en mi amada Canva.com, y ella me ayudó a poner el tema en la decoración e impresiones.
También teníamos deco virtual, con un wall paper. No sirvió que desde la app del celular no se podía poner en teams, y tampoco, que en todas los casos, era fácil hacerlo….

Por otro lado, en cuanto a la comida, quería también compartir algo con cada asistente en Bogotá. Los contras definitivamente fueron los costos de envío. Para un snack de 15mil pesos, que me parece un valor adecuado y justo, casi que se doblaba con el envío de entre 8-9mil pesos. Quedó descartada la idea Entonces, a mi pesar, solo hubo mini snack para la mamá que recibió su torta, chocopops y galletas.

Igual, yo me tomé un baileys, me corté unos quesitos con galletas y me atendí. A todas las invitadas se les propuso tener una bebida y un snack para pasar la tarde… Solo un par lo tuvieron presente.

Conclusión: No me hubiera ahorrado el transporte. Los snacks nos hubieran ayudado a sentirnos mas juntas. La decoración fue un hit!

Chascarrillos de la cuarentena

En una clase sensorial del colegio de mi hija, le pasamos un algodón impregnado de alcohol etílico. A la pregunta de a qué huele, mi hija contesta: A cuarentena. Esto es igual que cuando ponemos incienso y ella dice que le huele a Apulo, pues en Apulo prendemos incienso en las noches para espantar los mosquitos.

Al comienzo de la cuarentena, cuando era restringido salir, inclusive a hacer ejercicio, en familia nos dedicábamos a ser los vigilantes, y llamar a la portería o la policía cuando veíamos algo que no cumplía la Ley. Mi hija se acostumbró ahora a cada vez que ve a alguien solo o sin perro en la calle, a gritar: “A la casaaaaaa”, o me llama y me dice: “mamá, llama a la policía”.

Cuando iba a empezar la cuarentena, esa semana antes, yo fui por última vez a un supermercado. Principalmente, iba buscando alcohol (que estaba agotado), y otras cosas. Hice mercado del fin del mundo, compré el mandatorio papel higiénico del Apocalipsis, y vi como habían pocos huevos, compré un montón… Pensando en una escasez de huevo (?), decidí racionarlos , y asignar un huevo diario por persona… Al día de hoy, mi mamá y mi esposo no lo superan.

En esta casa tomamos la desinfección muy en serio. Hay un pasillo de cuarentena, donde las cosas que llegan a la casa se almacenan varios días mientras “se muere el bicho”.

Sesquilé a la vista

Por fortuna, la casa de mis abuelos, que era la de los abuelos de mi mamá, sigue en nuestra familia.

Los años y las diferentes dificultades económicas por las que mi familia ha pasado, hicieron que Sesqui se convirtiera en ese lugar seguro.

Muchas veces se ha visto la necesidad de venderla, pero varias razones lo han impedido.

Ayer que estuvimos corriendo en el pasto, viendo a las ovejas, los conejos, el perro y el gato con mi hija, di gracias que ahí seguía y nosotros también.

Tener un sitio así, en esta época de pandemia, es muy valioso. Lo atesoro cada segundo. Y ahora, que no hay restricciones para viajar, será el momento de usarla cada vez mas.